IA + Derecho + LegalTech
La inteligencia artificial puede redactar en segundos un escrito jurídico aparentemente convincente. También puede equivocarse. Y cuando una cita jurisprudencial falsa llega a un proceso, la responsabilidad no desaparece porque el texto haya sido producido por una herramienta tecnológica.
Un reciente caso disciplinario en Estados Unidos vuelve a poner el problema sobre la mesa: los abogados tienen el deber profesional de mantenerse actualizados sobre las herramientas tecnológicas que utilizan y, especialmente, de verificar el contenido que incorporan a sus escritos.
La cuestión tiene una aplicación directa para el ejercicio jurídico en Colombia.
Utilizar IA para preparar un concepto, revisar un contrato, organizar jurisprudencia o construir un borrador puede ser legítimo. Lo que resulta problemático es convertir la respuesta de la herramienta en una fuente jurídica sin comprobación.
La regla práctica es sencilla: la IA puede proponer; el abogado debe verificar.
Esto implica revisar las sentencias, artículos, normas, fechas, números de radicación y enlaces antes de presentar un documento ante una autoridad judicial o administrativa.
La transformación tecnológica de la profesión no elimina la responsabilidad profesional. Al contrario: cuanto más fácil sea producir información jurídica con IA, más importante será desarrollar una nueva competencia profesional: saber verificar.
